Visitas: 571Domingo 07 de Junio de 2020

En Cimitarra cultivan 150 hectáreas de cacao simultáneamente con árboles de especies nativas.

Otras 177 hectáreas serán rehabilitadas, es decir, recibirán resiembras, podas y fertilización de los terrenos.

En promedio, por cada hectárea se siembran 102 plántulas de matarratón, 102 de leucadena, 80 de abarco y 900 de cacao.

Este es un esfuerzo conjunto de la Asociación de Productores Agropecuarios e Industriales de Colombia (Asoprolan) y la Sociedad de Cooperación para el Desarrollo Internacional (Socodevi).

Así lo informó a Ecolecuá la coordinadora de Comunicación y Bienestar de Socodevi, Sandra Viviana Sánchez, quien señaló que inicialmente ejecutan este programa en las veredas Caño Baúl, Vista Hermosa, Altamira, Vuelta Acuña, La Jota y Perdida Media.

Varias de las familias cacaocultoras están recibiendo las plántulas desde abril pasado y este sábado continuó en la vereda Vista Hermosa (foto).

Dijo que esta acción forma parte del proyecto Agroemprende Cacao "que busca fortalecer la cadena de valor del cacao en siete departamentos del país: Antioquia, Boyacá, Cauca, Cesar, Meta, Putumayo y Santander.

En el caso de Cimitarra, se trata de una intervención integral que incluye siembra nueva, rehabilitación y poscosecha.

"Nuestra metodología se basa en Escuelas de Campo donde los productores aprenden o enseñan en los componentes técnico, ambiental, comercial, desarrollo organizacional e igualdad de género", destacó.

Cuentan con un punto de acopio en el centro de Cimitarra, un vivero certificado en la salida hacia el corregimiento de La India "y próximamente con puntos satélites que recibirán el grano seco y una central de cacao en baba".

Actualmente están vinculadas 194 familias pero esperan ampliar la cobertura a más cacaocultores y veredas de Cimitarra y de Landázuri. Justamente en este último municipio nació Asoprolan.

Las bondades del cultivo agroforestal

La siembra de cacao simultáneamente con especies arbóreas nativas en una misma unidad productiva busca mejorar la productividad de las tierras y, al mismo tiempo, ser ecológicamente sustentable.

Según explicó en Ecolecuá la ingeniera forestal Doris Duarte, el abarco es una especie nativa de Colombia, Panamá y Venezuela y que en Santander ha sido muy importante: "su madera es de excelente calidad y por su resistencia se ha usado mucho para carrocerías".

Sobre el matarratón, dijo que también es nativa de Colombia, Venezuela y Centro América, es forrajera y su uso también es medicinal.

Y de la leucaena, dijo que si bien no es nativa del país, se usa como forraje para alimentar el ganado pero "su manejo requiere cuidado porque es potencialmente invasora y puede afectar los ecosistemas".

Foto: Suministrada / Ecolecuá