Visitas: 119Jueves 14 de Noviembre de 2019

La educación, la clave para cerrar la brecha digital en los países emergentes.

El discurso contestatario que suele darse desde América Latina frente al devenir político, económico, tecnológico, ambiental o de la gestión del conocimiento en el mundo suele satanizar todo lo que provenga de los países industrializados, especialmente de Estados Unidos.


Ni el objetivo de consolidación de una Sociedad de la Información (SI) en el planeta tiene un fin hegemónico, como lo plantea Carlos Eduardo Valderrama (1), ni la universalización del acceso al internet es la panacea para que los países emergentes alcancen su desarrollo, como lo sugieren Octavio Islas y Fernando Gutiérrez (2).


Si bien es cierto que las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) no han escapado a las reglas del mercado que impone el capitalismo, privilegiando la iniciativa privada sobre la pública, no quiere eso decir que este sea un terreno vedado para otra clase de gestores o que haya un absolutismo del capital privado.


Tampoco es válido el planteamiento de Valderrama según el cual los lineamientos de las Cumbres Mundiales de la Sociedad de la Información (CMSI) parten del supuesto que la transferencia tecnológica proviene siempre “desde los países desarrollados hacia aquellos que son denominados en desarrollo”, como si fuera una ley de la naturaleza.


Veamos: La creación de empresas basadas en el conocimiento ha tenido como un buen campo de cultivo a no pocas universidades. Estas iniciativas empresariales promovidas por miembros de la comunidad universitaria son conocidas como spin-off. 


De hecho, se han convertido en los últimos años “en uno de los mecanismos más eficaces de transferencia de resultados de investigación y tecnología desde los centros de investigación universitarios al sector productivo”, según se menciona en un artículo de publicado en 2012 por la Revista Europea de Dirección y Economía de la Empresa. (3)


Citando a la Association of University Technology Manager (AUTM), Patricia Iglesias (4) reseña en su tesis doctoral que “desde 1980 hasta 2005 más de 4.543 empresas biotecnológicas se habían creado en universidades, hospitales y centros de investigación, actualmente la tasa de supervivencia de las mismas es superior a los dos tercios”.


Agrega que “estas empresas han introducido en el mercado unos 500 productos de alta tecnología (AUTM: 2007). El aumento de patentes concedidas es exponencial y cada año la cifra se eleva siguiendo una tendencia media de 8% superior con respecto al año precedente. Por ejemplo, en 1980 las Universidades tenían registradas menos de 250 patentes y en 2003 esta cifra se elevaba a 4.000 patentes. Otro dato estadístico reseñable indica que en 1996 el número deinvenciones se había incrementado un 9,3 % respecto al año anterior y los beneficios derivados de su explotación ascendían a 365,2 millones de dólares, lo que suponía un incremento del 22,1%”.


Como ya lo advertía Alvin Toffler, este momento privilegiado de la sociedad de la información, el conocimiento y la creatividad es la tercera ola entre los cambios más trascendentales de la humanidad, después de la agricultura y la industrialización.


Y para recortar esa brecha digital en la que insisten Octavio Islas y Fernando Gutiérrez, y quebrar la tenaza hegemónica de los países industrializados, de la que se aterroriza Valderrama, no hay otro camino que una revolución educativa. 


El periodista Andrés Oppenheimer (5) plantea que la explicación al subdesarrollo de Latinoamérica está en que el mayor número de programas de educación superior que se ofrecen corresponden a las áreas de humanidades y no de ciencias exactas, que son las que hacen posible la transformación de la materia prima y el encumbramiento del conocimiento.


Además, la poca inversión que hacen los gobiernos en la investigación.


En su libro “¡Basta de historias!” advierte que contrario a lo que pregonan presidentes y líderes populistas latinoamericanos, los países que avanzan no son los que venden materias primas ni productos manufacturados básicos, sino los que producen bienes y servicios de mayor valor agregado.


Una combinación entre revolución educativa y atracción de la inversión extranjera son los tigres asiáticos (Corea del Sur, Hong Kong, Singapur y Taiwan) que entre 1998 y 2016 dieron un salto a la industrialización y al desarrollo tecnológico.


Sin embargo, el economista norteamericano experto en Asia, Cristopher Lingle advierte que la intensa presencia del Estado y los elevados niveles de corrupción en esos cuatro países puede provocar que no sostengan el crecimiento económico.


Otro ejemplo de país emergente que incursiona fuertemente en las TIC es India, pese a que el 26% de sus 1.200 millones de habitantes son analfabetos y se identifican con su huella dactilar más que con su firma. 


“India ha creado unos servicios de tecnología de la información (TI) de primera categoría a base de innovación y calidad. Con una gran abundancia de ingenieros muy cualificados, el sector ha pasado de facturar 50 millones de dólares a 150.000 millones en menos de 30 años, y en la actualidad aporta el 8% del PIB y el 20% de las exportaciones. (…) El país cuenta con 432 millones de usuarios de internet —una cifra que crece al 31% anual—, 616 millones de usuarios únicos de los servicios móviles —-el segundo mercado móvil más grande del mundo— y el tercer mayor entorno mundial de empresas tecnológicas start-ups. Estas empresas están ofreciendo soluciones originales a varios de los mayores problemas del país, por ejemplo en la sanidad y la educación”, informa Arvin Thakur en El País, de España (6).


Agrega que el beneficio de las TIC ha llegado no solo con la generación de empleo sino con la mejora en la calidad de vida de los más pobres, que con su huella dactilar y su retina están abriendo sus cuentas bancarias, sin intermediación de Visa ni de Master Card, “logrando así desmonetizar la economía ya que se eliminó el 84% del dinero en efectivo y ha hecho que las transacciones digitales se triplicaran en volumen y se cuadruplicaran en valor”.


Ya lo advertía el primer ministro Modi: “vuestro pulgar es vuestro banco”.


Colombia también ha hecho esfuerzos por bancarizar a la población gracias al uso de un dispositivo como los datáfonos, que permiten que el banco esté en casi todos los 1.100 municipios y sus corregimientos sin necesidad de abrir una oficina.


Hasta el año pasado, 8 de cada 10 adultos tenían algún producto financiero en el país. Diez años antes, la cobertura era del 50%, según un informe del diario El Tiempo que cita a la Superintendencia Financiera. (7) 


El producto de mayor demanda es la cuenta de ahorros, pero el artículo periodístico advierte que 6 de cada 10 cuentas presentaban inactividad.


“No obstante los avances, el vaso está medio vacío porque el acceso en áreas rurales sigue bajo al comparar con las zonas urbanas”, reconoció el director del programa Banca de las Oportunidades, Freddy Castro.


Nuevamente, el problema de la brecha digital que no solo se da con el rezago tecnológico de países en desarrollo sino al interior de ellos.


Y aunque no lo menciona este funcionario, otro obstáculo de la bancarización en Colombia han sido los altos costos financieros sobre los que se han desentendido el Gobierno Nacional y el Congreso de la República.


Finalmente, algunas reflexiones personales.


Es tal la pertinencia de las TIC en el desarrollo económico de un municipio, de un departamento o de un país que en temas de universalización el objetivo de la política pública no se agota en la salud, la educación, la energía eléctrica, el alcantarillado y el gas domiciliario, para hablar de servicios públicos esenciales. 


La necesidad del acceso a internet y a la telefonía celular los ha convertido en servicios públicos que incluso están llegando con más facilidad que otros servicios públicos como el agua potable, el alcantarillado y el gas domiciliario en muchas regiones.


Sin embargo, las políticas regulatorias en telecomunicaciones en Colombia han sido permisivas con grandes grupos de poder económico, lo que impide conseguir la  universalización del servicio. La compañía mexicana Claro ejerce una posición dominante del mercado que han denunciado sus competidores Movistar y Tigo, en contravía de la Ley 1341 por medio de la cual se “definen principios y conceptos sobre la sociedad de la información y la organización de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC)”.


Dentro de sus objetivos señala: “propiciar, por parte del Estado, escenarios de libre y leal competencia que incentiven la inversión actual y futura en el sector de las TIC y que permitan la concurrencia al mercado, con observancia del régimen de competencia, bajo precios de mercado y en condiciones de igualdad”.


La incursión del Estado colombiano en el servicio de gobierno en linea no ha logrado el objetivo de transparencia del sector público que han pretendido las cumbres mundiales de la SI. Dentro de esta ecología política, para usar la metáfora de Carlos Scolari, algunas especies como la corrupción han logrado adaptarse a las nuevas tecnologías.


A propósito de Scolari, el análisis con respecto a los conceptos de evolución, adaptación e hibridación para el caso de la televisión debe formularse en dos planos: como dispositivo y como medio de comunicación propiamente dicho. 


Como dispositivo, parece seguir siendo el rey de la jungla en la ecología de los medios porque es el que más se ha adaptado y evolucionado: el smart t.v. ya no solo es el aparato que permite recibir una señal de imágenes en movimiento y con sonido, sino que además permite sintonizar frecuencias de emisoras de radio, plataformas de t.v. paga como Netflix y Amazon, acceso a internet y a redes sociales, entre otras posibilidades tecnológicas, además de la optimización en la calidad del sonido y de la imagen.


Como medio de comunicación, también ha logrado adaptarse a nuevos dispositivos como los teléfonos celulares avanzados o smartphones, a las tablets y a las computadoras de escritorio, además de la hibridación que mencionaba Scolari con la aparición de mensajes de Twitter en pantalla. 


Pero frente al concepto de extinción que este experto plantea, queda el interrogante sobre la suerte que tendrán los contenidos de la prensa escrita como patrimonio histórico.

Valderrama ya advertía sobre el totalitarismo que se cierne sobre la memoria de las sociedades, a propósito de la obsolescencia tecnológica, hecho que detectó la Unesco. 


Pues bien, en nuestra formación como periodistas se nos decía, antes del boom de las TIC, que la gran diferencia de la prensa escrita sobre el resto de medios es que era un periodismo para la historia. 


Pero con el paso del papel impreso a la publicación digital surge la duda de qué va a pasar con el archivo del periódico y cómo se garantiza que todo lo ya escrito y el presente que se construye en el mundo digital va tener la posibilidad de consulta en el futuro.


(1) Carlos Eduardo Valderrama. “Sociedad de la información: hegemonía, reduccionismo tecnológico y resistencias”.


(2) Octavio Islas / Fernando Gutiérrez. “Piedra angular de la sociedad de la información”.


(3) Patricia Iglesia Sanchez, Carmen Jambrino Maldonado y Antonio Peñafiel Velasco. . “Caracterización de las Spin-Off universitarias como mecanismo de transferencia de tecnología a través de un análisis clúster”. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1019683812000054


(4) Patricia Iglesias Sánchez. Tesis Doctoral: “Las Spin-Off Universitarias como mecanismo de transferencia de tecnología y su impacto económico en base a la actividad de I+D+i http://www.sillero.co/wp-content/uploads/2014/10/TDR_IGLESIAS_SANCHEZ-spin-off-i+d+i-Miguel-Angel-Sillero.pdf


(5) Andrés Oppenheimes. Libro “Basta de historias! La obsesión latinoamericana con el pasado y las doce claves del futuro”.


(6) Arvind Thakur. El Pais. “Hay otra India”. https://elpais.com/elpais/2017/05/30/opinion/1496151012_816922.html


(7) “La inactividad golpea a seis de cada 10 cuentas de ahorro en Colombia”. https://www.eltiempo.com/economia/sector-financiero/bancarizacion-en-colombia-alcanza-el-81-4-por-ciento-374316