Visitas: 409Viernes 20 de Abril de 2018

La hormiga loca tiene enloquecidos a los campesinos de La Verde, en Cimitarra.

Lo que inició en 2016 con el ingreso de una tubería para las exploraciones y explotaciones petroleras se ha convertido en un infierno para estas comunidades.

Cultivos, animales domésticos, niños, adultos y hasta puentes de madera han sido atacados sin piedad por este endemoniado ejército.

No hay flor o fruto de plátano, maíz y cacao que se salve de esta arremetida que deja ciegos a los vacunos, cerdos y aves y la emprende también contra ojos y oídos de los seres humanos.

Las mucosas, la boca y los órganos sexuales de bovinos y porcinos también son blanco de ellas y algunos ya han muerto, aseguró Efigenia Guevara quien perdió un cerdo de 6 arrobas.

Al niño Kevin Andrés, de 9 años, las hormigas se introdujeron por uno de sus oídos y "casi se enloquece del dolor", narró Claudia Pinzón, su mamá, quien desesperada no encontraba cómo extraerlas hasta que un vecino le recomendó hacerlo atrayéndolas con miel.

El insecto, que era ajeno en el ecosistema de esta zona del Magdalena Medio santandereano, se ha vuelto incontrolable para los cimitarreños.

De nada sirvió la solicitud de intervención del Instituto Colombiano Agropecuario que hiciera Pedro Pablo Pinzón a pocos meses de extendida la hormiga loca en media hectárea de su predio donde Petrocolombia tiene el pozo Angie 1.

Hoy la colonia invasora está en cerca de 400 hectáreas y sigue arrasando cuanto ser vivo se encuentra a su paso, asegura este campesino que fue testigo de cómo uno de sus obreros debió ser trasladado al hospital cuando fue atacado en sus ojos.

Y continúa ampliándose la hormiga loca en un territorio donde no se conoce a funcionario alguno del ICA, de la CAS o de la Gobernación de Santander que haya llegado a ayudar a controlar el problema.

Don Pedro Pablo responsabiliza de esta plaga a la empresa Petrocolombia que pareciera tener patente de corso de la Agencia Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) y de la Corporación Autónoma Regional de Santander para actuar a sus anchas.

Ya no sólo los manaderos de crudo deja a los habitantes de La Verde sin posibilidad de aprovechar las fuentes hídricas de su territorio ni el suelo para cultivos o pastoreo.

La hormiga loca que llegó con la tubería de la empresa petrolera los ha dejado sin los recursos para su subsistencia y sólo ven en el desplazamiento su única alternativa.

¿Pero a dónde ir y quién les comprará estas tierras?, pregunta Edulfo Arias ...a no ser que después de dos años se apiadan de sus ruegos Petrocolombia, la ANLA, el ICA, la CAS, la Gobernación de Santander o la Alcaldía de Cimitarra.

Foto: El Heraldo

Entrevistas: Domingo Navarro

Textos: Lorenzo Lizarazo Duarte