Visitas: 237Miercoles 27 de Diciembre de 2017

El niño milagro, que fue mantenido con vida en el vientre de su madre muerta, ya está con su padre.

José Alejandro será llamado el unigénito de Mario Ardila Gómez y María Lised Durán, quien fue desconectada el 21 de septiembre pasado del pulmón artificial del que dependía la supervivencia del bebé de 27 semanas.

Este caso único en el mundo se dio en la clínica de la Fundación Cardiovascular de Colombia (FCV), en Floridablanca, a donde fue trasladada María Lised el 26 de agosto pasado desde el Hospital Regional Manuela Beltrán de Socorro, tras un coma inducido que le fue practicado.

Esta enfermera socorrana fue afectada por un virus de influenza AH2N3 que le provocó muerte cerebral al siguiente día de su remisión.

Con un peso de 780 gramos y sólo 32 centímetros de talla, el Grupo de Salud Maternofetal de la FCV logró mantener con vida a José Alejandro.

Ha sido una bendición de Dios porque estaba en sólo 6 meses de gestación y pesaba 780 gramos y ahora tiene 2.500 gramos, dijo entre lágrimas Sofía López Gutiérrez, tía de Lised, en diálogo con Ecolecuá.

Mide 45 centímetros. Es un príncipe muy grande. Así describe Mario Ardila Gómez a su hijo a quien cargó en los últimos dos meses como papá canguro, calor y afecto en el que se turnaba con Obdulia López, la abuela materna del bebé.

José Alejandro es el orgullo de una familia que en dos meses y medio pasó del dolor a la alegría: Es como un milagro en la familia. La partida de Lised no nos la esperábamos pero el niño es, uff, una bendición para toda la familia, expresó Sofía.

El caso

La Fundación Cardiovascular mantuvo con muerte cerebral a María Lised Durán durante 24 días para salvar la vida de su bebé.

Y lo hizo porque alcanzó a escribir en un papel que le salvaran la vida a su hijo antes de entrar en coma inducido, en el Hospital Manuela Beltrán de Socorro.

Fue, además, la voluntad de su esposo Mario Ardila y de Obdulia López, la mamá de María Lised, salvar la vida del niño, que se llamará José Alejandro.

En la literatura científica mundial, no se tiene reporte de una materna con muerte cerebral y pulmón artificial a la que le hayan podido salvar su bebé.

Estas revelaciones las hizo el médico Leonardo Salazar, de la Fundación Cardiovascular de Colombia (FCV), en entrevista a Blu Radio, al explicar cómo fue posible prolongar la vida de María Lised que había tenido muerte cerebral el 27 de agosto pasado, un día después de ser trasladada a esa clínica en Floridablanca desde la capital comunera.

Reconoció que el procedimiento médico que siguieron a partir de ese momento generó un debate bioético entre el personal médico de la institución porque ya no había ninguna esperanza de vida para la enfermera de 23 años, quien sufrió la infección del virus de influenza AH3N2 y murió tras practicársele la cesárea y ser desconectada, con autorización de su esposo.

Ella fue declarada clínicamente muerta en el momento en que se confirmó que tenía muerte cerebral (27 de agosto). La muerte es cuando el cerebro cesa todas sus funciones porque es el que controla el funcionamiento de órganos como los riñones, el corazón y los pulmones, explicó el doctor Salazar.

Agregó que cuando ocurre esto, es una situación bioética compleja porque estamos ante una persona que ha fallecido y la atención no va a servir para salvarla porque ya murió. Esa persona va a ser como un medio para salvar la vida de su hijo.

Dijo que en estos casos se tiene en cuenta si es un embarazo deseado y por eso consultaron a la familia y a los médicos del Hospital Manuela Beltrán de Socorro quienes confirmaron que María Lised sí deseaba tener el niño y así lo escribió en un papel cuando la iban a entubar en la capital comunera.

Mario y su esposa llevaban dos años buscando un embarazo e incluso ella había tenido un aborto espontáneo.