Visitas: 118Sabado 09 de Febrero de 2019

La base militar de Peñas Negras es ahora la sala-cuna del páramo de Guantiva La Rusia, en los límites de Boyacá y Santander.

Soldados de alta montaña son los encargados de la "crianza" de los frailejones neonatos y otras especies nativas.

Lo hacen bajo condiciones extremas: a temperaturas hasta de -4° centígrados y a una altitud de 4.000 metros sobre el nivel del mar.

En un ambiente así, el frío intenso y la falta de oxígeno limita la actividad física de los seres humanos.

Pero este pelotón del Grupo de Caballería Silva Plazas se ha adaptado a estas adversidades para custodiar las antenas de la red de comunicaciones del Ejército y de la telefonía celular y para proteger las especies del ecosistema estratégico.

Desde su base de Peñas Negras, el punto más alto en esta zona limítrofe de los dos departamentos, salen a recolectar semillas de frailejones, cucharo de pura, colorepis y siete cueros, para sembrarlas en un vivero, abonarlas, trasplantarlas en el páramo y hacerles el mantenimiento.

Esta misión ambiental decidió asumirla el comandante de la guarnición militar con sede en Duitama, teniente coronel Fabio Alberto Ojeda López, con la asesoría del ingeniero Fabio Muñoz, de Parques Nacionales Naturales, y el apoyo de la Gobernación de Boyacá.

El páramo

El páramo de Guantiva La Rusia es uno de los 36 que hay en Colombia, país que tiene la mitad de estos ecosistemas en el mundo.

Fue delimitado el 1 de julio de 2017 por el Gobierno Nacional con una extensión de 119.009 hectáreas.

Según el Ministerio de Ambiente, de este ecosistema estratégico depende el suministro de agua para unos 270 mil habitantes de 16 municipios de Boyacá (Belén, Betétiva, Cerinza, Duitama, Floresta, Nobsa, Paipa, Paz del Río, Nobsa, Santa Rosa de Viterbo, Sativanorte, Sativasur, Soatá, Sotaquirá, Susacón, Tipacoque y Tutazá) y 6 de Santander (Charalá, Coromoro, Encino, Gámbita, Mogotes, Onzaga y San Joaquín).

El repoblamiento

La falta de oxígeno y el frío intenso no son las únicas adversidades que han debido sortear los soldados para cumplir su misión institucional en la base de Peñas Negras y, ahora, para repoblar las especies de su entorno.

De cada 100 semillas de frailejones que recolectan los militares, solo 25 logran salvarse para el trasplante, informó a Ecolecuá la asesora del Batallón Silva Plazas, ingeniera ambiental Lorena Peñalosa Dávila.

Dijo que el vivero inició formalmente en 2017 y al año siguiente pudieron sembrar 250 frailejones "con el fin de recuperar un parche de espeletia paipana", una de las especies endémicas de Guantiva La Rusia.

Otros 100 frailejones fueron plantados a finales de ese año, con la vinculación del colegio de la vereda Avendaños, de Encino y Duitama, y 500 plántulas más esperan cumplir su función de captación de las moléculas de agua que arrastra el viento.

Pero ahí no se agota el papel de los militares en la base que tutela las lagunas de Aguas Claras y Cachalú, formadas con el agua que las montañas le arrebata a las nubes.

Mientras mecen la cuna o cuidan del crecimiento de las espeletias, cucharos de pura, colorepis y siete cueros, hacen la escolta de otros inquilinos de este gran páramo: el oso de anteojos.

Foto: Grupo de Caballería Silva Plazas / Ecolecuá