Visitas: 237Jueves 18 de Octubre de 2018

Venezolanas han debido vender su cabello para subsistir en su viacrucis migratorio.

Algunas terminan cediendo ante el asedio de quienes esperan a las mujeres de pelo esbelto a su llegada a Cúcuta.

"Le compro el cabello" es el saludo que reciben una vez cruzan el puente internacional Simón Bolívar.

Y aunque la mayoría se resiste al acoso, no pocas ceden al ver cómo los bolívares que traen de su país poco valor tienen al cambio en Colombia.

Esa depreciación monetaria hace que los venezolanos errantes o los colombianos repatriados se enfrenten con una situación de hambre igual o peor a la que motivó su transhumancia.

Con su pelo ahora achilado, la venezolana Paola Infante comentó a Ecolecuá que se arrepiente de haber vendido su cabello en 60 mil pesos y confesó que siente vergüenza por su nueva apariencia física.

Recuerda que al pasar la frontera le dijeron: "Ven mi amor que yo te voy a cortar el cabello y te va a quedar muy bonito" pero que eso no sucedió. Siente que la dejaron trasquilada.

Para otras mujeres, esta llega a ser una decisión de vida o muerte, como le sucedió a Daniela López con su hija.

"Cuando llegué de Venezuela, tenía la niña enferma, irritada, y necesitaba los pañales y no tenía cómo... hasta que me convencieron y caí", dijo.

Otras venezolanas aseguran que no venderían su pelo por ningún motivo, pero algunas de quienes ya lo hicieron esperan que les crezca pronto para volver a ofrecerlo en alguna peluquería y contar así con un dinero que les permita sobrellevar la crisis.

En las fotos: Paola Infante
Autor: Suministradas / Ecolecuá