Visitas: 3.797Miercoles 24 de Enero de 2018

Con participación de la UIS, la NASA apoyará monitoreo de la biodiversidad colombiana.

La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) seleccionó tres proyectos para el monitoreo de la biodiversidad colombiana propuestos por el Instituto 'Alexander von Humboldt' e instituciones de Estados Unidos.

El primero en iniciar será  el sistema de soporte para la toma de decisiones, la cual se realizará en asocio con la red PEACE (Plataforma para análisis ecológicos de los ecosistemas colombianos) conformada por académicos de las universidades Nacional de Colombia, de los Andes, del Rosario, Industrial de Santander (UIS) y de Medellín, entre otras, quienes darán soporte a los análisis con el fin de elaborar síntesis de datos sobre biodiversidad.

Las propuestas serán financiadas por la NASA durante los próximos tres años y se desarrollarán en colaboración con el Museo Americano de Historia Natural, el Instituto Max Plank y las universidades Ciudad de Nueva Yok, Pace, Yale, Temple y Northem Arizona.

La información recolectada permitirá avanzar en los indicadores de estado y degradación de ecosistemas y el desarrollo del atlas nacional de la biodiversidad "para la toma de decisiones en gestión y conservación de la biodiversidad", informó el Ministerio de Ambiente de Colombia.

Con este aporte, se consolidará una red nacional de observación de la diversidad biológica y se formarán mapas de distribución de especies y de estructura de hábitats a partir de imágenes satelitales.

La investigadora del Instituto Humboldt y coinvestigadora de dos de las tres propuestas seleccionadas por la NASA, María Cecilia Londoño, explicó que para este año “todos los proyectos financiados para Colombia están enfocados en el área de biodiversidad”.

En el caso del indicador de degradación de ecosistemas se utilizará información suministrada por un satélite de la NASA: GEDI (Global Ecosystem Dynamics Investigation, por sus siglas en inglés).

Este inquilino de la Estación Espacial Internacional registra imágenes terrestres para investigar sobre las dinámicas de los ecosistemas globales y, de esta manera, obtener información sobre degradación. 

Este satélite ha revolucionado el monitoreo de los bosques tropicales pues a través de disparos de rayos láser hacia las copas de los árboles de nuestro planeta toma mediciones a escala detallada de su altura y estructura interna.

El uso de esta tecnología traerá ventajas al país gracias a sus sensores activos capaces de traspasar nubes, condición particular en Colombia donde existen sitios de profusa nubosidad. 

Así pues, “las imágenes 3D de la vegetación nos permitirán, al apartar este obstáculo, obtener informes más completos de degradación en referencia a la topografía, disponibilidad de agua y temas de carbono asociado a los bosques”, según la investigadora Londoño.

En cuanto a la propuesta para la integración de observaciones de la Tierra en la toma de decisiones sobre la gestión y conservación de la biodiversidad colombiana, este proyecto desarrollará un sistema que facilitará la integración, proceso y análisis de información proveniente de sensores remotos (Earth observations) en una plataforma que sea insumo al momento de decidir de manera informada sobre la diversidad biológica nacional.

La información será integrada en cuatro módulos: uno sobre estado de conservación de la biodiversidad; otro relacionado a motores de cambio climático y humano en los ecosistemas; un tercero tiene que ver con los impactos futuros de cambio uso del suelo sobre la diversidad biológica; y, finalmente, la identificación de áreas prioritarias de evaluación y monitoreo.

De esta manera, el país será pionero en el uso y análisis de información de punta a nivel de sensores remotos o de satélites para temas relacionados con biodiversidad cuyos resultados tendrán incidencia directa en el territorio colombiano.

A su vez representará una oportunidad de visibilización para que agencias o instituciones internacionales conozcan la gestión del Instituto Humboldt y se animen a financiar, por ejemplo investigaciones de este nivel en Colombia, con mayores recursos. 

Londoño destacó que “esto nos da una posibilidad enorme en las redes internacionales de información y análisis espacial de diversidad biológica y ambiente que, por lo general, enfocan sus temas a monitoreo de cobertura (como el que realiza el Ideam), estudios de agua o de agricultura, pero que en cuanto al uso de contenidos satelitales aplicables en temas de biodiversidad todavía son débiles”.

En el caso del proyecto de creación de un software para evaluar indicadores de cambio de la biodiversidad, su coinvestigador Jorge Velásquez, del Instituto Humboldt, cuenta que “se pondrá a disposición de practicantes de conservación una caja de herramientas informáticas llamada Wallace (en honor al padre de la biogeografía, Alfred Rusell Wallace), la cual incorpora adelantos recientes en el modelamiento para el desarrollo de mapas de distribución de especies e indicadores del estado de la diversidad biológica, que se nutren del creciente flujo de datos disponibles en repositorios globales y nacionales (como el Acceso Libre y Gratuito a los Datos de Biodiversidad GBIF y el Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia SiB) y de observaciones del sistema terrestre mediante satélites”.

Al ponerlo en marcha se espera, a nivel global, cerrar la brecha entre el creciente número de datos y métodos desarrollados por la comunidad científica, y la celeridad con que ocurren los procesos de cambio ambiental, “así facilitaremos a las agencias implementadoras de proyectos de conservación, un conjunto de herramientas de vanguardia y capacitación para medir y monitorear de forma más eficiente el estado de la biodiversidad y los procesos que las afectan”, sentencia Velásquez.

A nivel nacional, según el investigador, este proyecto permitirá avanzar en el desarrollo del atlas nacional de biodiversidad mediante la integración de software como Wallace y BioModelos, y de indicadores de estado y tendencia de la diversidad biológica a nivel de especies y comunidades facilitando, entre otras cosas, la evaluación de su riesgo de extinción.

Entre los demás proyectos internacionales elegidos por GEO NASA están aquellos orientados a la seguridad alimentaria y agricultura sostenible, redes de observación de la diversidad biológica, apoyo a comunidades indígenas en gestión territorial, vigilancia en salud, conservación de ecosistemas, gestión sostenible del agua, pronóstico e impacto de inundaciones súbitas, aumento de resiliencia energética, paisajes marinos, y otros.

Tras recibir retroalimentación, por parte de la NASA, el Instituto Humboldt trabaja desde ahora con las entidades estadounidenses para poner las propuestas en marcha este mes. 

La primera en dar inicio será la relacionada con el sistema de soporte para la toma de decisiones, la cual se realizará en asocio con la red PEACE (Plataforma para análisis ecológicos de los ecosistemas colombianos) conformada por académicos de las universidades Nacional de Colombia, de los Andes, del Rosario, Industrial de Santander (UIS) y de Medellín, entre otras, quienes darán soporte a los análisis con el fin de elaborar síntesis de datos sobre biodiversidad.

Los resultados del desarrollo de los proyectos quedarán para uso y consulta pública. La idea, entonces, será diseñar un portal en el cual academia y autoridades ambientales accedan a la información de la NASA u otras organizaciones, se contraste con datos disponibles en la red institucional de referencia del Humboldt, se desarrollen análisis en sistemas de procesamiento de datos y luego se obtengan indicadores de biodiversidad.

De esta manera, “la parte académica podrá “jugar” con esas distintas variables y, sobre estas, obtener información específica. En el caso de las autoridades ambientales tendrán la posibilidad de hallar información específica para su jurisdicción y, en torno a ellas, conseguir respuesta. Así que diseñaremos un sistema con un tipo de análisis predeterminado para los tomadores de decisión en temas de degradación, de conservación, riesgo de pérdida de diversidad biológica, drivers de transformación y alternativas de respuesta para determinar áreas protegidas”, puntualiza Londoño.

Foto: The Kellner Lab / Ecolecuá